Actualmente la palabra globalización está en boca de todos; al punto en el cual hasta tiene su propio némesis, sí; los globalifóbicos.
Lo que si no creo es que realmente se comprenda del todo el verdadero significado de esta palabra o que se busque materializar en un corto o mediano plazo puesto que pareciera que hasta nuestros respectivos gobiernos buscan hacer cada vez más grande la brecha que separa nuestras diferentes culturas. Sera que la palabra por si misma podría inspirar bríos socialistas o comunistas, pero así de amplia es la globalización.
No obstante hay aspectos en los que todos convergemos, como en que de algún modo “la globalización nos uniría a todos” y que de alguna manera “estandarizaría nuestra calidad de vida”.
Es justo en estos momentos en el que el concepto de lo que realmente será la globalización comienza a formalizarse. En algunos países comienzan a replantear incluso las necesidades básicas contemplando al Internet como un servicio necesario por derecho. Corresponde a la sociedad actual decidir si seguirá adelante con este ideal.
Por un lado nos enfrentamos con la terrible realidad de que la humanidad está estancándose.
El crecimiento poblacional es desmedido en algunas partes del mundo mientras que en otras no lo es quizás, porque que de plano no tienen la comida necesaria para tener la energía suficiente siquiera para caminar ya no se diga para alguna otra actividad física rigurosa. Y por otro lado tenemos el claro ejemplo de lo que sucede con los países que “acomodaron” sus finanzas para poder formar parte de la Unión Europea.
La realidad es que no importa el rumbo que tome la humanidad, cualquiera de ellos estará acompañado grandes sacrificios y de amargos desengaños como en los boleros mexicanos.
Pero lo que sí cabe resaltar es que la historia, las sociedades antiguas, el deporte, la misma naturaleza y hasta las guerras nos han demostrado que un grupo de personas bien organizadas y con buena actitud pueden hacer cosas bien chin…
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